Autor: Juan Antonio Cruzado Rodríguez
Con el fallecimiento de Miguel Costa Cabanillas (1946–2026), ocurrido el 6 de enero de 2026, la psicología de la salud española pierde a uno de sus referentes más significativos en el desarrollo de la educación para la salud, la prevención y la intervención comunitaria. A lo largo de su trayectoria profesional contribuyó de manera decisiva a consolidar una psicología orientada a la práctica, comprometida con los problemas reales de las personas y con la mejora de la salud y el bienestar en la comunidad.
Miguel Costa perteneció a una generación de psicólogos que entendieron desde muy pronto que la psicología debía salir del ámbito estrictamente académico para implicarse activamente en la vida social. Su trabajo estuvo siempre guiado por una concepción aplicada y socialmente comprometida de la disciplina, en la que la promoción de la salud, la prevención y la educación constituían herramientas fundamentales para mejorar la vida de las personas.
Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, en una de las primeras promociones de la disciplina en nuestro país, Miguel Costa desarrolló desde muy pronto un interés sostenido por los fundamentos científicos de la psicología y por su aplicación a los problemas reales de las personas y las comunidades. A lo largo de su trayectoria mantuvo siempre una firme convicción: que la psicología debía orientarse a mejorar la vida de las personas y contribuir activamente a la promoción de la salud y el bienestar.
Una parte muy significativa de su actividad profesional estuvo vinculada al Ayuntamiento de Madrid, donde trabajó durante décadas en programas de promoción de la salud. Desde este ámbito impulsó iniciativas pioneras de intervención comunitaria y educación para la salud, así como la elaboración de materiales formativos dirigidos a profesionales, educadores y familias. Su trabajo contribuyó de forma decisiva a consolidar la educación para la salud como un campo de intervención psicológica con bases conceptuales y metodológicas rigurosas.
Junto a su actividad profesional, Miguel Costa desarrolló una intensa labor docente. Fue profesor asociado en la Universidad Autónoma de Madrid y participó durante muchos años en programas de formación especializada y cursos de posgrado dirigidos a profesionales de la salud y de la intervención social. Su capacidad para combinar el rigor conceptual con la experiencia práctica hizo de él un formador excelente. Con Miguel no solo se aprendían contenidos, sino también una forma de comunicar, de escuchar y de relacionarse con las personas que reflejaba su profunda empatía y su concepción humanista de la práctica profesional.
Otro de los rasgos más destacados de su trayectoria fue su intensa actividad editorial. Miguel Costa fue autor de numerosos libros y manuales dedicados a la intervención psicológica, la educación para la salud y el consejo psicológico. Muchas de estas obras fueron escritas en colaboración con Ernesto López Méndez, con quien mantuvo durante años una fructífera colaboración intelectual y profesional. Entre sus publicaciones más conocidas se encuentran Educación para la salud, Consejo psicológico, Manual de consejo psicológico y Los secretos de la dirección de grupos, textos que han sido ampliamente utilizados en la formación de psicólogos, profesionales sanitarios y educadores interesados en la aplicación práctica de la psicología.
Su contribución a la psicología de la salud fue ampliamente reconocida. Entre otros reconocimientos, recibió junto a Ernesto López Méndez el Premio Cultura de la Salud otorgado por ADEPS y FUNDADEPS, así como una mención honorífica del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid por su trayectoria profesional conjunta y por su contribución al desarrollo de la psicología aplicada a la salud.
Más allá de sus cargos, publicaciones y reconocimientos, Miguel Costa fue ante todo un psicólogo profundamente comprometido con una visión rigurosa, aplicada y socialmente relevante de la disciplina. Su trabajo contribuyó a fortalecer el papel de la psicología en ámbitos como la promoción de la salud, la prevención y la intervención comunitaria.
Para quienes tuvimos la oportunidad de colaborar con él en el Máster de Psicooncología y Cuidados Paliativos durante más de veinte años, su presencia ha sido una experiencia que nos ha marcado profundamente. Sus sesiones sobre habilidades de comunicación clínica y consejo psicológico, que impartía junto a otra psicóloga extraordinaria, Pilar Arranz, constituían una aportación fundamental a la formación de los profesionales que trabajan con pacientes oncológicos y sus familias. Desde la revista Psicooncología, en la que tanto colaboró, queremos expresar nuestro reconocimiento y gratitud por su generosa colaboración docente y por su contribución al desarrollo de la psicología de la salud y de la prevención del cáncer en nuestro país.
Su legado permanecerá en sus publicaciones, en las instituciones y programas que ayudó a impulsar y, sobre todo, en las numerosas generaciones de profesionales que aprendieron con él. Quienes tuvimos la fortuna de compartir con Miguel proyectos, conversaciones y trabajo recordaremos siempre su claridad intelectual, su compromiso con una psicología aplicada al servicio de las personas y su forma cercana y generosa de entender la profesión.
juan Antonio Cruzado Rodríguez
Director de Psicooncología
Páginas: 167-168

